Ir al contenido principal

Amanecer. Capítulo 1.1




Capitulo 1.1

Nunca será tarde



El sol brillaba entre las nubes, asomándose tímidamente, negándose a presenciar lo que sucedía. Lo poco que se asomaba, desaparecía casi por completo dentro de sus alas. Él se mantenía suspendido enfrente de la ventana del apartamento del piso 33. Vestido en un pantalón suelto y una camiseta blanca con cuello en V, descalzo y con las alas que parecían de acero pulido más que de plumas suaves. Sus brazos musculosos se cruzaban sobre su pecho. Estaba mirando por la ventana, viendo a un pobre pájaro que rompía su diminuta cabecita en el enorme ventanal de la sala. Una parte del vidrio, la parte superior derecha del ventanal, lucía como una pintura abstracta monocromática. Tum, tum, tum. Sonaban los tamborileos uniformes pintando más y más detalles de la extraña pintura. Tum, tum, tum. Una pincelada más de color rojo que competía con el celaje ensangrentado. Permaneció inmóvil como una estatua. ¿Qué podía hacer al respecto más que observar como el ansia de libertad le estaba costando la vida a la insignificante criatura? De pronto el pajarito se alejó de la ventana en un gesto histérico y volvió a regresar. 

Vio a la mujer entrar a la sala con las manos ocupadas. Vio como puso las bolsas en el suelo y se sentó en la orilla del sofá con sus manos sobre sus rodillas, como una niña en la 1818escuela, obediente y expectante. Podía escuchar la conversación de la mujer con su hija directamente en su mente, como con unos audífonos insertados allí. Escuchaba distraídamente sin quitar la vista vidriosa de la mujer que se levantó y ahora intentaba liberar a la criatura. No fue la conversación de ella con su hija ni el pájaro lo que lo había traído hasta acá.

—¿Por qué no regresas?… No puedes vivir sin ella —lo sorprendió una voz detrás de él.

Se volteó y vio a su amiga acercarse por el aire, volando cuidadosamente detrás de él para no irrumpir en su melancolía. 

—Encontraré una solución… —le contestó y regresó hacia la escena que estaba presenciando. 

Un rayo tímido de sol se asomó entre la nube, iluminó las alas de la amiga convirtiéndolas en una bola de brillo que hizo un contraste macabro con la obra roja del ventanal. Él observó con deleite cómo entre las dos mujeres que observaba agarraron al pequeño pájaro artista y lo dejaron libre. El pájaro voló hacia él y casi chocó contra su pecho, desorientado. Se detuvo a tiempo y pasó rozando el cabello de su amiga con el inminente peligro de quedar enredado entre sus largos bucles color caramelo quemado que flotaban en el aire. Su amiga extendió la mano. El pájaro aterrizó sobre ella. Con los dedos de la otra mano ella acarició el diminuto cráneo dejándolo impecable, curado al instante. El pájaro retomó su vuelo aún algo desorientado, dando unas cuantas vueltas alrededor de los dos en signo de agradecimiento. 

Su amiga se quedó por un instante o una infinidad más al lado de él, compartiendo su ilusión.

—¿Entonces volverías a intentarlo? —insistió ella de nuevo.

Él la miró con intensidad.

—¡Siempre! 


 

Disponible en Amazon



Entradas más populares de este blog

UNIVERSOS PARALELOS. Sinopsis

  SINOPSIS Su primera novela fue publicada cuando Vera aún estaba cruzando los estudios de drama en la escuela local. Tenía 20 años. Los críticos literarios la llamaron prodigio. Su novela fue publicada, vendida en miles de copias y traducida a una docena de idiomas. Luego llegó el contrato para su segunda novela y el famoso bloqueo de autor. Teniendo suficiente ingresos de los derechos de su primera novela, había decidido dar un paseo alrededor del mundo en busca de la inspiración. Y creyó haberla encontrado en los brazos de un amor fatal.  Aquel amor se convirtió en su adición, su obsesión y su destino. La arrastró a lo más bajo de su universo interior particular y bastante complejo. La tiró al fondo del océano de las emociones turbulentas y confusas. La dejó escurrida y exprimida, agotada de sentir y vivir en el ojo de huracán interminable, semanas y meses que se sintieron como una eternidad. Su romance fue corto en términos de tiempo terrenal, pero fue eterno para ella que...

Mujeres de alma mía (reflexión)

  “Mujeres de ama mía” de Isabel Allende son reflexiones en tiempos de la pandemia. Reflexiones sobre la vida de ella, tan rica en vivencias que toma y narra con un humor y la ligereza que siempre la han caracterizado. Reflexiones acerca de la mujer, su rol en la sociedad, las injusticias, la desigualdad y atrocidades que viven víctimas del patriarcado y algunas tradiciones arcaicas. Me encanta como escribe Isabel Allende en general. Su estilo es fluido, no pretencioso, ni gritón. Me ha encantado como en un libro chiquito, de capítulos cortos, que parecen mas bien reflexiones sin un hilo en común, Isabel Allende solo cuenta lo que se le esta ocurriendo a diario, y al final se convierte en un tapiz de la verdad sobre la mujer en un mundo de los hombres. El libro no tiene odio, ni resentimientos, tampoco tiene acusaciones. El libro solo narra la verdad de punto de vista de una mujer sabia que ha vivido unas experiencias únicas en el transcurso de sus 80 años de vida. Tiene un bala...

UNIVERSOS PARALELOS. Capitulo I.1

  I.1 Aquel domingo un ángel desnudo con sus alas manchadas se materializó en mi balcón. Fue un domingo normal de mis aventuras cotidianas. De aquellas que solía emprender sin salir de casa ni de la cama, sin levantar las cortinas de mi dormitorio, a punta de café y tostadas con mermelada de albaricoque; en compañía de un libro, ojalá bien gordo, con capítulos largos y descripciones detalladas, que me succionaba hacia dentro como una turbina, me transportaba en tiempo y espacio hacia universos paralelos y mundos distintos solo míos.  Acababa de publicar mi primera novela. Aún sufría  la embriaguez de un éxito inesperado. Aquel domingo la aventura había caído del cielo. Esa mañana turbia de otoño, de árboles desnudos y cielo color plomo, las sábanas testarudas se pegaron a mi cuerpo como garrapatas. Intenté quitarlas moviendo el dedo gordo de mi pie izquierdo. Se resistieron a mis intentos, entonces me deslicé como un reptil y caí directo al suelo.  La madera del piso...