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El regalo (cuento corto, reflexión)







El regalo







Un día el mundo abrió los ojos y se dio cuenta de que no tenía futuro. Se habían borrado las hojas de los calendarios de papel, se desaparecieron las fechas programadas en los sucedáneos de Google y Apple, se esfumaron las agendas apretadas llenas de viajes programados, conferencias, convenciones, seminarios y miles de reuniones. 


El mundo al ver semejante fenómeno se había sorprendido al principio, pero de pronto cambió el tema de las conversaciones. 


Dejaron de hablar sobre los planes grandiosos del futuro, de lo felices que iban a ser cuando lograran esto y cumplieran aquello, cuando tuvieran tanto y llegaran hasta tal meta. Dejaron de temer el calentamiento global o una pandemia mundial. Solo se dedicaron a vivir el presente de la manera más humana y fraternal posible. El presente es lo único que había. 


La gente empezó a hablar sobre el pasado, las memorias, a preguntar a sus padres y abuelos sobre cómo había sido el mundo antes. Empezaron a leer los libros de historia. Empezaron a darse cuenta de que el mundo ha sido cada día, cada año, cada siglo y cada milenio mejor. Que el mundo ha ido mejorando. El mundo que tenían en el presente era más justo, más humano y más consciente que en cualquier otra época en el pasado. Estaban claros de que había mucho por mejorar aún, pero tenían que hacerlo hoy, porque hoy es lo único que hay.


Empezaron a leer libros y hablar sobre literatura, visitar los museos y hablar sobre el arte, ir a los teatros a ver la obra del día sin planearlo con meses de anticipación. 


El mundo se despertaba cada mañana, y con asombro miraba una fecha nueva en su teléfono inteligente. Se alegraba y recibía con gozo el gran regalo del día siguiente. 

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