Ir al contenido principal

Anastasia. Capitulo 1


 



Capítulo 1






Ivan se levantó despacio de la mecedora. Aún delgado y en buena forma, con más de ocho décadas bien acomodadas en su espalda, su rostro y cabello. Las rodillas ya no eran las mismas, le daban tiro a veces, lo traicionaban después de estar sentado por un tiempo sin moverlas. Por eso procuraba no quedarse estático por mucho rato. 

     Se detuvo por un instante en el deck de madera antes de bajar a la arena. Sopesó si dejarse las sandalias o ponerlas allí y salir descalzo. Se decidió por lo segundo. El tacto suave de la arena caliente en sus plantas nunca lo iba a aburrir. Se fue caminando despacio por la arena tibia hacia el otro extremo de una playa larga, ancha y desierta. Las olas suaves jugueteaban con la arena, el sol bajaba despacio al mar coloreando las nubes a su antojo, creando un cuadro nuevo a cada instante como en un caleidoscopio inmenso. Como ese juguete favorito de Ivan niño, cuando creció en el país que había dejado, había vuelto a encontrar y había vuelto a dejar para esconderse y pasar los últimos años de su vida en el paraíso, ese país de las montañas siempre verdes y los volcanes medio dormidos, de las lluvias sin precedentes y gentes de todos colores.



Disposable en Amazon


Entradas más populares de este blog

Mis demonios (el poema, extracto de la novela "Mis demonios")

Mis demonios (El poema, extracto de la novela "El amor y otros demonios")   ¿Cómo se desnuda el alma? ¿Cómo se vive el sentimiento? ¿Cómo se descubre el misterio del ser yo? Dolor, pasión, amor. Sufrimiento eterno ante el yugo del sentimiento intruso. Las llamas que queman y la música que sana. Música de lo que vivo, música de lo que muero, música de lo que fui, música de lo que soy, música de lo que seré. Los demonios y los monstruos del pasado, los tormentos del presente, la incertidumbre y la esperanza del futuro. La esperanza que camina con tacones, con los labios rojos y cabeza en alto. Me llevo un sinfín de recuerdos conmigo, los llevo como una joroba a mis espaldas. Se sienten pesados a ratos, se sienten ajenos a ratos. A lo mejor no es la carga pesada,  a lo mejor es una jaula. Una jaula llena de aves. Las aves de colores de mis recuerdos. Mi pasado está lleno de colores. No es gris. No hay dragones allí. Han desaparecido los demonios. Solo quedan las aves de...

El jardín (cuento corto)

El jardín  Ella sale al jardín. Su amado jardín, reflejo de su alma. Su escondite y rincón de escritura.  El jardinero no puede venir hoy. Ni hoy ni quién sabe hasta cuándo. El condominio ha restringido la entrada de servicio por el problema de la pandemia.  Al ver algunas hojas secas, otras dañadas o marchitas le empiezan a picar las manos por cortarlas, arrancar lo seco y marchito de su alma cansada y herida de paso. Comienza con cuidado, con pausa, disfrutando el proceso. Jugar con la tierra y las plantas siempre le ha agradado. Desde niña. Apenas siente la necesidad de calmar o acallar sus pensamientos, toma una tijera, unos guantes de jardín, un sombrero y se dirige a sudar la gota gorda bajo el despiadado sol tropical. Allí, al topar las excesivas perfecciones que suele dejar el jardinero, empieza una discusión imaginaria con él, ¿cómo se le ha ocurrido mutilar la pobre planta de aquella manera tan simétrica y perfecta? Trabaja con los brazos descubiertos. “Vale que...

365 (el poema, extracto de la novela "Mis demonios")

365 (El poema, extracto de la novela "El amor y otros demonios") 365 dias. De 50 a 51. Un año exacto. Solo un año. Eterno un año. Toda una vida plasmada en los 8760 horas. Hace un año la vida con su mano peluda y despiadada me agarró del cuello,  me tomó del cabello, me sumergió debajo del agua. Por un año traté de salir, traté de liberarme de las garras, traté de llevar un poco de aire a mis pulmones, traté de luchar, patalear, arañar, no dejarme ahogar. Lloré como la Magdalena. Llené un mar con mis lágrimas saladas. Reí como la loca de mis desgracias. Bailé sola con la música a todo volumen. Acabé las botellas de vino sin contar. Amé, perdoné, odié, volví a perdonar y volví a amar y volví a odiar. Perdoné de corazón al fin. Perdoné pero no me resigné. Tuve mi corazón roto en mil pedazos. Tenía duda de si jamás podría volver a recuperarse. Estaba empezando a sanarse pero fue roto una vez más. En un millón de pequeños pedacitos.  Quedó hecho polvo...